lunes 14 de septiembre de 2009

Bloody Kiss

-¿Por qué te llaman Heroine?- Le espetó de repente Dallan.

Ella se dió cuenta de cómo la miraba Dallan, con deseo. Se dirigió hacia el sofá victoriano de color borgoña que se encontraba en la esquina de la habitación y se sentó cruzando sensualmente sus largas y torneadas piernas.

-¿Realmente quieres saberlo pequeño?- Su boca dibujó una sonrisa ladina y le miró fijamente- Me llaman Heroine porque cuando me pruebas ya no puedes dejarme, porque soy jodidamente adictiva, porque si me lo propongo puedo hacer de tu mundo un puto infierno, por eso.

Dallan se quedó completamente callado observando a la sensual mujer que tenía enfrente de él, ella sonreía con sus perfectos labios color carmín incitándole a que probara realmente si era tan adictiva como proclamaba.

- Que yo sepa Heroine tiene dos significados, no creo que tus padres fueran tan yonkis como para ponerle el nombre de una droga a su bebé- Dallan se río interiormente por la ocurrencia y se dóo cuenta de que a ella también se le escapó una risita ahogada.

- Si bueno, también esta el asunto de patear culos aunque no necesariamente de chicos malos- Miro hacia Dallan y se dio cuenta de que su gesto era de protesta- Oh vamos! ¿Nunca has volado un par de cabezas? Créeme es una de las cosas mas jodidamente relajantes que hay, tras haberlo probado no querrás coger otra vez esa mierda de pelotita desestresante- soltó una sonora carcajada.

-Créeme tu a mi, dudo que vaya a volar cabezas por diversión.

Heroine se levantó del sofá y caminó lentamente hasta colocarse enfrente de Dallan, él le sacaba unos pocos centímetros de altura aún llevando tacones. Alzó una mano para tocar su mejilla "Ah... es tan suave" pensó en su fuero interno Heroine mientras le acariciaba y miraba directamente a los ojos.

-Nunca digas nunca, pequeño.

sábado 5 de septiembre de 2009

Cuentos a medianoche.

Hipocresía y Verdad salieron un día a pasear.
La primera era bella, deslumbrante, con una sonrisa que enamoraba a todos, o eso pensaban los demás, pues nunca se mostraba como era; la segunda no era bella como su hermana pero siempre intentaba ser ella misma y decir lo que pensaba, una cualidad que muchos odiaban.

Una mañana las hermanas decidieron ir al mercado y mientras paseaban por entre la multitud Hipocresía se encontró con su amiga Vanidad a la cual hacia mucho tiempo que no veía.

-Oh Buenos días Vanidad, cuanto tiempo sin verte, estas estupenda- dijo Hipocresía con un deje de menosprecio pero con una sonrisa resplandeciente.

-Anda calla calla, tu sabes que no estoy estupenda !Pero mirame por Dios! Si parezco una vaca- remoloneo Vanidad, sabiéndose una de las damas mas bellas de la ciudad, pero aun así necesitaba los cumplidos de las demás personas para sobrevivir.

-Ay pero que dices tonta! Si sabes que eres la mas guapa de todas y la envidia de muchas.

-Bueno bueno no se puede negar lo evidente no?- Vanidad estallo en una risa falsa a la cual se unió Hipocresía.

-Pues yo no creo que sea así...-dijo tímidamente Verdad- bueno ,quiero decir si que eres muy hermosa, pero he visto a algunas mas bellas que tu en la corte.

Vanidad la miro con asco y sin contestarle se giro hacia Hipocresía y le dijo:

-Cualquiera diría que sois hermanas, la próxima vez no salgas con semejante adefesio- Y se marcho indignada.

Verdad se quedo muy deprimida, siempre que intentaba ser sincera la gente la despreciaba simplemente por ser intentar decir lo que pensaba, aun cuando fuera sin ninguna maldad

-No te preocupes hermana, deja a esa vaca gordinflona que se recree en su belleza, la muy pardilla- sonrió maleficamente Hipocresía.

-Pero ¿Acaso no le estuviste alabando?- Verdad se quedo perpleja.

-Ya sabes como soy- Sonrió malevolamente- venga vámonos.

Hipocresía y Verdad continuaron paseando por el mercado y la misma situación se repitió un par de veces cada vez que Verdad intentaba dar su opinión.
Tras un rato llegaron a la plaza del pueblo y vieron que había mucha gente reunida y curiosamente todos llevaban tomates en sus manos y cestas. Las hermanas llamadas por la curiosidad se acercaron a la plaza para averiguar que pasaba allí.

-Disculpe ¿Me podría decir que es lo que pasa caqui?- Pregunto Hipocresía a una mujer bajita y menuda.

-Estamos esperando a cierta muchacha q...-Se giro hacia Hipocresía para responderle cuando...- VENID VENID! AQUI ESTA LA MALDITA! A POR ESA BRUJA!

De repente todos se giraron y empezaron a lanzar los tomates hacia Verdad acompañados de insultos y gritos de repulsa, mientras esta intentaba esquivarlos a duras penas.

-PARAD! Por que le hacéis esto a Verdad??!!??!- Chillo Hipocresía a la masa enfurecida.

-ES UNA BRUJA! SIEMPRE ANDA DICIENDONOS LO QUE PIENSA Y HACIENDONOS DAÑO!

-SI, QUE SE VAYA! AQUI NO LA QUEREMOS!

-FUERA ASQUEROSA!

-FUERA!

-FUERA!

Verdad entristecida bajo la mirada y le susurro a su hermana: "No te preocupes Hipocresía, me odian por ser como soy, ellos no tienen la culpa...no hay marcha atrás" y acto seguido Verdad empezó a correr y a correr y a correr, dejando atrás todo lo que le importaba: su familia, el pueblo que la vio crecer, los recuerdos felices, los recuerdos tristes...todo.


Por eso os digo que si queréis encontrar a Verdad tendréis que abrir muy bien vuestros ojos y correr y correr tras ella porque no desea ser encontrada ya que no quiere volver a hacer daño a nadie mas con sus palabras. Pero os daré una pista, podréis encontrarla tras aquellos ojos que os miren directamente con un brillo especial, tras aquella sonrisa sincera que os regale alguien o tras una caricia calida y espontánea.

sábado 13 de junio de 2009

Más allá de las lágrimas.














Los ojos reflejados en el vidrio son más solitarios de lo que pensaba. Esa mirada, que sustituye a las palabras, incluso ahora la entiendo.

¿Qué debería hacer? Estoy sonriendo ahora mismo, pero las lágrimas no se detienen.

¿Qué sucedió? No debería haber dicho "todo está bien".

Una voz me susurra en mi imaginación: Dejalas caer, simplemente dejalas caer...

Todo estará bien mañana.

domingo 7 de junio de 2009

A Aria se le consumen las ganas de sonreir a medida que el reloj da las horas y los días se resbalan del calendario que hay encima de su baúl.